De nuevo volvió a ser un éxito la celebración del Dia del Residente. Ciudadanos venidos de muy distintos países se reunieron un año más en una serie de actos entrañables para festejar todos juntos que Nerja es ahora tierra de acogida.
Lejanos, muy lejanos quedan los tiempos en los que desde Nerja emigraron, también a muy remotos lugares, nerjeños que no veían aquí futuro alguno. Tiempos duros, muy duros, bueno y quizá no tan lejanos para que algunos cretinos todavía no reconozcan que ahora se vive mucho mejor, pero mucho mejor, y que resulta insoportable escuchar cómo ciertos elementos no paran de quejarse “por lo mal que está todo”.
De hecho, en estos momentos, de los 22.000 vecinos oficialmente censados en Nerja, aproximadamente 6.000 nacieron en el extranjero y a ellos hay que sumar los españoles que, como yo, nacimos fuera de Andalucía y que elegimos esta tierra para vivir.
Lo positivo de este fenómeno inmigratorio es que la mayoría de los foráneos están perfectamente integrados. No obstante, todavía hay bastantes que no conocen nuestra lengua y en este sentido habría que hacer un esfuerzo, desde los organismos públicos, impartiendo clases gratuitas de español.
A la vez que nosotros y nuestros hijos tenemos que hacer un esfuerzo por aprender idiomas. Ello nos enriquecerá en todos los sentidos.
1 comentario:
personalmente, me pareció un poco cutre el día del residente. Quizás porque es hora de una verdadera integración en la que en el día del residente participe el pueblo. ¿ no son parte del pueblo? ¿Para cuando nuevas ideas?
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