¿Acaso no tenemos un buen ejemplo con calle Pintada? ¿Es que no ve Tomé y el resto de los “tímidos” que en todas las ciudades, grandes o pequeñas, las calles del centro son peatonales? ¿Es que ni siquiera han ido a comprobar cómo desde el cierre de la Calle Larios se ha dinamizado todo el centro de Málaga? ¿De qué tienen miedo? ¿De que una maruja se les queje porque “en caso de que me de un infarto no pueda entrar la ambulancia”? No me digan que no resulta penoso.
El centro de Nerja tiene un encanto especial para ser paseado, para ser disfrutado. Que en las calles haya bancos y plantas. Vegetación y hasta sombra con toldos en verano. Hay que quitar esos enormes bordillos de unas aceras estrechas que suponen verdaderas barreras arquitectónicas para los abuelos, los minusválidos o la mamás con carritos de bebé.
Eso sí que sería hacer ciudad, hacer pueblo. Como sucede en Almuñecar, como sucede en Frigiliana. ¡¡Qué pena de pamplinas!!
Y encima actúan a traición. Todos los días en la calle Antonio Millón, decenas y decenas de conductores son multados y arrastrados sus coches por la grúa porque no se dan cuenta de que unas horas está permitido aparcar y otras no. ¿Qué pensará una familia a la que le han quitado el coche por un lógico despiste? ¿Qué pensará de Nerja? Paraíso asfixiado por los tímidos.