Llega la Navidad y llega también un poco la alegría forzada. Vamos, que parece que hay que divertirse por narices y, sobre todo, participar en la gran fiesta del consumo.
Claro que este año, me parece que poco va a haber de diversión de pago. Volverán los tiempos de la zambomba y pandereta y las reuniones en familia. De salir poco, si acaso los más jóvenes. Chicos y chicas cada vez más tiernos y más muertitos de frío con unos vestidos 3 tallas inferiores a los que les corresponden. Enseñando las tripas (algunas gordas y horrorosas) y las marcas de las bragas y los calzoncillos. Fea moda. Nada elegante, nada glamurosa. Tenis de día y deportivos de noche. Tiritonas en el cuerpo que algunos insensatos quieren espantar a base de alcohol.
Tiempo éste de nostalgia porque alguna vez todos fuimos chavales. Pero no chavales así. El caso es que las calles ya lucen el alumbrado correspondiente a la fecha y ojalá vayan cuajando las bombillas de bajo consumo ya que el ahorro es importante.
Lo malo es que en muchas ocasiones el gravamen recae sobre los pequeños comerciantes locales que sufren una presión impositiva realmente insoportable.
“Para navidades navidades, las de antes”. Momento en el que llegamos a consumir o a comer algo que no podíamos probar en otra ocasión. Ahora todo el año es Navidad y apenas nos privamos de ningún capricho. En fin, tiempo de nostalgia de un pasado que seguro fue peor, pero que afrontábamos con más ganas y menos kilos.
Claro que este año, me parece que poco va a haber de diversión de pago. Volverán los tiempos de la zambomba y pandereta y las reuniones en familia. De salir poco, si acaso los más jóvenes. Chicos y chicas cada vez más tiernos y más muertitos de frío con unos vestidos 3 tallas inferiores a los que les corresponden. Enseñando las tripas (algunas gordas y horrorosas) y las marcas de las bragas y los calzoncillos. Fea moda. Nada elegante, nada glamurosa. Tenis de día y deportivos de noche. Tiritonas en el cuerpo que algunos insensatos quieren espantar a base de alcohol.
Tiempo éste de nostalgia porque alguna vez todos fuimos chavales. Pero no chavales así. El caso es que las calles ya lucen el alumbrado correspondiente a la fecha y ojalá vayan cuajando las bombillas de bajo consumo ya que el ahorro es importante.
Lo malo es que en muchas ocasiones el gravamen recae sobre los pequeños comerciantes locales que sufren una presión impositiva realmente insoportable.
“Para navidades navidades, las de antes”. Momento en el que llegamos a consumir o a comer algo que no podíamos probar en otra ocasión. Ahora todo el año es Navidad y apenas nos privamos de ningún capricho. En fin, tiempo de nostalgia de un pasado que seguro fue peor, pero que afrontábamos con más ganas y menos kilos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario