Gracias. Muchas gracias a todos ustedes, los que me han felicitado por la serie de comentarios o “crónicas” de la familia Gálvez. Hay gente, como mi encantadora María, que dice haberse “enganchado” con la mini serie y con el tema. Me alegro mucho porque me ha prometido ir a Macharaviaya a visitar la iglesia y el mausoleo. Merece la pena. Además, le he dicho que cuando regrese le voy a hacer un examen para ver si me engaña o se engaña a sí misma.
Y es que resulta poco menos penoso que los axárquicos –que somos exactamente los que aquí vivimos-, no conozcamos bien nuestra comarca. Un territorio que tiene menos literatura que por ejemplo, Las Alpujarras, pero que es mucho más completa, bella e interesante.
No puede haber tanta variedad, tan atractiva contraste entre la Costa y la montaña y en tan pocos kilómetros. De hecho, nuestra sierra llega casi hasta el rebalaje y subir por ejemplo a Frigiliana es ya cambiar de clima, de olores, de aspecto, de sensaciones y sólo en 5 minutos de coche. Eso no sucede en casi ningún lugar del mundo.
Ahora, durante los fines de semana de invierno, se presenta una buena ocasión para darse una vuelta por los alrededores del Pantano de La Viñuela, por ascender a Alcaucín o Sedella, contemplar el alminar de Salares y comer en cualquiera de las ventas. No hay que perderse por nada los atardeceres desde Cómpeta ni los paseos por el Balcón de Comares (visitar el panorámico cementerio). En fin, otro día les hablaré de rincones con nombres y apellidos y me encantaría que ustedes remitieran al foro de los comentarios direcciones de interés donde comer y qué debemos visitar. Seguro que aprendemos todos.
N0 quiero despedirme sin brindar mi más sincero agradecimiento a Francisco Capilla, quien nos ha ilustrado con información del apasionante personaje de Centurión. Por favor, no dejen de mandarnos información de rutas y lugares de interés.
Y es que resulta poco menos penoso que los axárquicos –que somos exactamente los que aquí vivimos-, no conozcamos bien nuestra comarca. Un territorio que tiene menos literatura que por ejemplo, Las Alpujarras, pero que es mucho más completa, bella e interesante.
No puede haber tanta variedad, tan atractiva contraste entre la Costa y la montaña y en tan pocos kilómetros. De hecho, nuestra sierra llega casi hasta el rebalaje y subir por ejemplo a Frigiliana es ya cambiar de clima, de olores, de aspecto, de sensaciones y sólo en 5 minutos de coche. Eso no sucede en casi ningún lugar del mundo.
Ahora, durante los fines de semana de invierno, se presenta una buena ocasión para darse una vuelta por los alrededores del Pantano de La Viñuela, por ascender a Alcaucín o Sedella, contemplar el alminar de Salares y comer en cualquiera de las ventas. No hay que perderse por nada los atardeceres desde Cómpeta ni los paseos por el Balcón de Comares (visitar el panorámico cementerio). En fin, otro día les hablaré de rincones con nombres y apellidos y me encantaría que ustedes remitieran al foro de los comentarios direcciones de interés donde comer y qué debemos visitar. Seguro que aprendemos todos.
N0 quiero despedirme sin brindar mi más sincero agradecimiento a Francisco Capilla, quien nos ha ilustrado con información del apasionante personaje de Centurión. Por favor, no dejen de mandarnos información de rutas y lugares de interés.
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