Un dicho popular señala que “segundas partes nunca fueron buenas”, pero el que se lo inventó no había visto la segunda parte de El Padrino ni tampoco disfrutado con la segunda parte de El Quijote.
El caso es que en Nerja –y en la comarca entera-, todos estamos ilusionados ante el posible rodaje de una segunda parte de la serie “Verano Azul”.
Ojalá que así sea. “Ajolá” que cuaje el proyecto y de nuevo sirva nuestra naturaleza, nuestro paisaje como gigantesco y precioso plató. Aquí hemos todos de cerrar los ojos y apretar las manos, como los niños ya adolescentes que saben que no existen los Reyes Magos, pero que, por si acaso...le han pedido al abuelo su primera “amoto”.
Lo lógico, lo más común, es que se quede sin moto y que nosotros nos quedemos sin serie. Soy un tipo de natural optimista, pero esto no me huele bien. En primer lugar porque si fuera en serio el proyecto...no nos habríamos enterado. Es decir que ya estaría todo muy avanzado porque en estos casos se trabaja con discreción.
Y aquí se ha hecho justo lo contrario, pedir que los hoteleros colaboren por si vienen los del rodaje, o al menos los localizadores de exteriores. Más bien parece una especie de subasta de ilusiones a ver si les ofrecemos el oro, el incienso y la mirra a los del cine.
Eso por un lado y por otro, si esa serie (desde mi punto de vista irrepetible, pero eternamente reponible), volviera a rodarse, habría de contar de nuevo con su director-creador: Antonio Mercero. Y no lo veo fácil porque este genio de lo audiovisual parece ya cansado de mil batallas y no creo que esté por meterse en otro fregado.
Espero estar equivocado. De verdad, muy equivocado.
El caso es que en Nerja –y en la comarca entera-, todos estamos ilusionados ante el posible rodaje de una segunda parte de la serie “Verano Azul”.
Ojalá que así sea. “Ajolá” que cuaje el proyecto y de nuevo sirva nuestra naturaleza, nuestro paisaje como gigantesco y precioso plató. Aquí hemos todos de cerrar los ojos y apretar las manos, como los niños ya adolescentes que saben que no existen los Reyes Magos, pero que, por si acaso...le han pedido al abuelo su primera “amoto”.
Lo lógico, lo más común, es que se quede sin moto y que nosotros nos quedemos sin serie. Soy un tipo de natural optimista, pero esto no me huele bien. En primer lugar porque si fuera en serio el proyecto...no nos habríamos enterado. Es decir que ya estaría todo muy avanzado porque en estos casos se trabaja con discreción.
Y aquí se ha hecho justo lo contrario, pedir que los hoteleros colaboren por si vienen los del rodaje, o al menos los localizadores de exteriores. Más bien parece una especie de subasta de ilusiones a ver si les ofrecemos el oro, el incienso y la mirra a los del cine.
Eso por un lado y por otro, si esa serie (desde mi punto de vista irrepetible, pero eternamente reponible), volviera a rodarse, habría de contar de nuevo con su director-creador: Antonio Mercero. Y no lo veo fácil porque este genio de lo audiovisual parece ya cansado de mil batallas y no creo que esté por meterse en otro fregado.
Espero estar equivocado. De verdad, muy equivocado.
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