EL SABER CALLAR

Cada vez que Armijo abre la boca... sube el pan. Eso me dijo el otro día un empresario nerjeño cuyo nombre me pidió silenciar por miedo a posibles represalias municipales. Yo no creo que sea para tanto porque los poderosos no son poderosos por sí mismos, sino porque los demás les damos el poder con nuestras serviles actitudes.

El caso es que este comerciante local señalaba que la política de enfrentamiento de Armijo con la Junta la están pagando en su propio culo todos los nerjeños que son los que reciben las patadas. Esto viene al caso de la semana pasada en la que el alcalde de Nerja y la de Torrox, con sus respectivos concejales de Turismo, fueron a Sevilla a interesarse por el proyecto del Puerto Deportivo.

Pues bien, de la alcaldesa de Torrox no se ha escuchado nada al respecto, aunque seguro que volvió contrariada del viaje en tanto que, lo cierto es que el tema va muy retrasado. En cambio a Armijo le faltó tiempo para convocar una rueda de prensa y volver a señalar públicamente los incumplimientos de plazos de la Junta. Que tiene razón, pero que es mejor, callarse o decirlo todo de otra manera. La sabiduría popular señala que “a las moscas se las caza con miel” y la experiencia dice que es mala política, incluso con tu mujer, recordarle cada mañana lo que no hace.

En fin, el alcalde sabrá y lo cierto es que ha ganado votos con esa actitud beligerante. Yo considero, al igual que nuestro anónimo empresario, que hay que seguir otro camino. El de la simpatía, el del encanto o incluso el de la “seducción política”, aunque nuestro interlocutor sea un tipo feo y con bigote. En el fondo, detrás de todo, tras cada mesa y cada despecho, hay una persona y a ella hay que llegar. Dejando atrás, la soberbia, la prepotencia e incluso “la verdad”, que a lo mejor resulta hasta grosera.

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