Los focos del interés político informativo comarcal están puestos en Vélez. La capital de la Axarquía vuelve a ser protagonista de la inestabilidad municipal.
El que ya se veía amarrado hasta la eternidad en la alcaldía, el popular Francisco Delgado Bonilla, tiene ahora un horizonte más que limitado. Para este sábado a las doce de la mañana ha sido convocado el pleno que pondrá fin a un mandato de apenas 15 meses.
Por su soberbia política se creía que iba a controlar un Ayuntamiento tan apetecible como el veleño con una ridícula minoría de 11 concejales de un total de 25. Hay que tener pocas luces.
A lo largo de este tiempo no ha sabido sumar los 13 votos necesarios y sólo ha estado tonteando con IU para que le sacara las castañas del fuego. Desprecó a los independentistas de Torre del Mar para lograr la estabilidad. Y ahora éstos, cansados de chulerías, se han aliado con el PSOE y con los izquierdistas para darle puerta.
O sea, que la semana que viene nos desayunaremos esta columna con una nueva alcaldesa en la comarca: la socialista Mari Salomé. Y con un PP duramente castigado en la línea de flotación. La pérdida de poder en Vélez es un enorme paso atrás para los populares en la Axarquía que en las últimas elecciones ya perdieron Rincón de la Victoria.
Si “cae” Nerja, como parece previsible, los populares se enfrentan a un más que duro panorama en la Axarquía: no controlarán ni una sola localidad en la Costa del Sol Oriental. Y eso es mucho descontrol.
El que ya se veía amarrado hasta la eternidad en la alcaldía, el popular Francisco Delgado Bonilla, tiene ahora un horizonte más que limitado. Para este sábado a las doce de la mañana ha sido convocado el pleno que pondrá fin a un mandato de apenas 15 meses.
Por su soberbia política se creía que iba a controlar un Ayuntamiento tan apetecible como el veleño con una ridícula minoría de 11 concejales de un total de 25. Hay que tener pocas luces.
A lo largo de este tiempo no ha sabido sumar los 13 votos necesarios y sólo ha estado tonteando con IU para que le sacara las castañas del fuego. Desprecó a los independentistas de Torre del Mar para lograr la estabilidad. Y ahora éstos, cansados de chulerías, se han aliado con el PSOE y con los izquierdistas para darle puerta.
O sea, que la semana que viene nos desayunaremos esta columna con una nueva alcaldesa en la comarca: la socialista Mari Salomé. Y con un PP duramente castigado en la línea de flotación. La pérdida de poder en Vélez es un enorme paso atrás para los populares en la Axarquía que en las últimas elecciones ya perdieron Rincón de la Victoria.
Si “cae” Nerja, como parece previsible, los populares se enfrentan a un más que duro panorama en la Axarquía: no controlarán ni una sola localidad en la Costa del Sol Oriental. Y eso es mucho descontrol.
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