En un pasado comentario apuntaba que el Festival e la Cueva de Nerja estaba en imparable retroceso y hoy voy a extenderme un poquito más. Cuando nació, hace ahora justo 49 años-, la oferta cultural en los veranos de la Costa del Sol –y si me apuran en toda Andalucía-, era casi nula.
Sin embargo, esta situación ha cambiado por completo, por suerte. Ahora mismo, todos los ayuntamientos organizan actividades en estas fechas más que dignas. Hay festivales de jazz en Almuñecar (justo coincidente en fechas con el de Nerja), Noches Blancas en Málaga o Fuengirola y conciertazos a lo largo del mapa. Es más, la gente se desplaza por toda España como si no hubiera distancias. Y ahí tenemos el Rock in Rio, de Madrid, en el que habrá miles de jóvenes andaluces y me consta que muchos de Nerja.
O sea, que de exclusivo el nuestro nada de nada y más cuando muchos de los que vienen a actuar a la Cueva, sobre todo las orquestas, ya han pasado por el Cervantes.
Por otro lado, ha habido un cambio generacional importante y son los jóvenes los que más se mueven y con ellos hay que contar. Los demasiado rígidos programas de La Cueva –siempre ballet, siempre flamenco, siempre bel canto-, a la mayoría de la juventud no les interesan.
Considero que para el próximo festival, que es el 50, hay que dar un giro total y valiente a este acontecimiento que debe seguir haciéndose –quizá con otro concepto-, y que sirva para impulsar con fuerza de nuevo a la localidad con modelos del Siglo XXI.
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