Parece que, por fin, los grupos políticos se van a poner de acuerdo en tomar medidas para que se agilicen los plenos municipales. Ojalá sea así, pero me temo que algunos de la oposición harán demagogia garbancera indicando que se les quiere negar el derecho a la libertad de expresión.
Se equivocan. No van a por ahí los tiros. Se tratará tan sólo de que las sesiones plenarias discurran con mayor agilidad y capacidad de resolución de los puntos incluidos en el orden del dia. Y es que la experiencia no puede ser más negativa en este sentido.
Las sesiones se alargan en interminables intervenciones en las que disfrutan como cochinos los especialistas en escucharse a sí mismos sin que haya tiempo material de votar los asuntos que los ciudadanos esperan que se resuelvan.
Por este camino no se puede seguir y hay que indicarles a estos bobos que el pleno de un Ayuntamiento de pueblo (o el de cualquier ciudad importante), no es el pleno de Las Cortes Generales, en donde por cierto hay previsto un reglamento de intervenciones que se aplica tajantemente, tal y como vemos todos en la tele.
¿He dicho tele? Esta es la clave del asunto. A nadie se le puede pasar por la cabeza que se prohíba la filmación de los plenos, porque los ciudadanos tenemos derecho a la libertad de información. Sin embargo, es un hecho cierto que la presencia de las cámaras perturba a los ya perturbados, a los ególatras que se creen que van a ganar más votos porque hablen como descosidos más, cuando suele ser lo contrario.
1 comentario:
Primero fue la regulación del apartado de ruegos y preguntas dentro de las sesiones plenarias. Ahora hay que hacer nuevos retoques. Y seguirá igual de aburrido hasta que el portavoz de un grupo transmita lo de "a buen entendedor pocas palabras", entonces, los borregos intentarán copiarlo.También mostraría que tenemos un político con liderazgo en nuestro pueblo.
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